El baremo de accidentes de circulación
El ejercicio 2015 va a ser muy interesante para el sector asegurador porque es el año en el que se juntan nuevos y variados retos importantes, y el nuevo Baremo es, sin duda, uno de ellos. Así, se juntan, en un solo año, además del Baremo, entre otros, elementos como son: (i) la recta final de Solvencia II, con su entrada en vigor dentro de 240 días; (ii) la salida de la crisis, con su efecto en subida de frecuencia en auto; (iii) el nuevo contexto de bajos tipos de interés; y (iv) Big Data y las nuevas tecnologías. Todos esos retos son importantes, y el Baremo, no sólo no se queda atrás, sino que escala posiciones hasta ponerse en el pelotón de cabeza. Ya está aquí, con la aprobación por el Consejo de Ministros el pasado 10 de abril del Proyecto de Ley de reforma del sistema para la valoración de los daños y perjuicios causados a las personas en accidentes de circulación. El Baremo, que no se había modificado en 20 años, significa un cambio importante en la estructura y cuantías indemnizatorias: entre otras cuestiones no se recogía, hasta ahora, las nuevas realidades que se viven en nuestro país, como los nuevos tipos de familias, o los avances médicos, que, entre otras cuestiones, han convertido las secuelas permanentes en incapacidades temporales. Se reconoce a las amas de casa la valoración económica, y se incluye el valor económico para las víctimas que no se han incorporado al mercado laboral. El mayor incremento se produce en las indemnizaciones a los grandes lesionados, donde hay aumentos de hasta el doble, y en otros, como el de latigazo cervical, se aplicarán nuevas pruebas médicas que permiten determinar claramente el grado de esta dolencia. Las compensaciones a las víctimas de accidentes de tráfico aumentarán su importe una media del 16,2%, lo que teniendo en cuenta que las aseguradoras pagan unos 2.500 millones anuales por este concepto, el nuevo baremo elevará este importe en 405 millones más, debido especialmente a esa revisión al alza de las cuantías que perciben los lesionados graves. El Instituto de Actuarios Españoles ha participado activamente desde 2012 en la reforma del Baremo, formando parte de la Comisión de Expertos. Asimismo ha elaborado sus Bases Técnicas Actuariales, de las que quiero resaltar cinco elementos esenciales: (i) el trabajo en equipo de un conjunto de 24 profesionales, que se reparten en 16 actuarios altamente cualificados, junto con un Grupo Técnico y de Base de Datos, de 8 profesionales; (ii) los tres documentos donde se establecen las metodologías de cálculo de las indemnizaciones por lucro cesante del lesionado por incapacidad permanente, de los perjudicados por fallecimiento, y de aquellos que necesitan de ayuda de tercera persona; (iii) el modelo actuarial, que parte de dos factores, el multiplicando y el multiplicador, cuyo producto determinará la indemnización, y en la que se tiene en cuenta, entre otros, una proyección actuarial, que resulta de combinar diversos factores, como son los ingresos netos de la víctima, la duración del perjuicio, el riesgo de fallecimiento, el tipo de interés de descuento o la deducción de las pensiones públicas; (iv) la construcción de unas nuevas tablas de supervivencia que recogen la realidad actual de la mejora de la longevidad; y por último (v) la necesaria interpretación conjunta de todas las variables e hipótesis de las Bases Técnicas Actuariales, no pudiéndose interpretar separadamente. Ha sido una tarea ardua y, por fin, se ha logrado. Todos estamos de enhorabuena y es una gran noticia: el Proyecto de Ley está en marcha para sustituir el actual baremo de auto. Es reseñable que todos estén convencidos, sobre todo las representaciones de las víctimas, que se trata de un resultado satisfactorio que sin duda mejora al actual sistema. Ahora el reto es para el sector asegurador.
